1. Mantén la profesionalidad y la calma
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Nunca respondas con emociones negativas, aunque la crítica sea injusta o excesiva.
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Escucha atentamente y toma nota mental (o literal) de lo que dice.
2. Se objetivo y busca clarificación
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En lugar de discutir, pregunta con calma:
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“¿Podría darme un ejemplo concreto para mejorar esto?”
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“¿Qué aspecto considera más prioritario para que pueda enfocarme en ello?”
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Esto transforma la crítica en algo constructivo y muestra disposición a aprender.
3. Muestra iniciativa
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Después de la crítica, demuestra que estás dispuesto/a a mejorar:
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“Voy a trabajar en este punto y le informaré de los avances.”
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Esto suele calmar a los perfeccionistas porque sienten que tienen control y seguimiento.
4. Establece límites sutiles
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No es lo mismo que con un compañero, así que los límites deben ser diplomáticos:
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“Aprecio sus comentarios, y para asegurarme de que cumplo sus expectativas, ¿podría indicarme cuáles son los aspectos clave que debo priorizar?”
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Esto evita la sensación de confrontación directa.
5. Registra y documenta
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Si las críticas se vuelven repetitivas, injustas o personales, documenta ejemplos y fechas.
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Esto es útil si la situación se vuelve realmente problemática y necesitas apoyo de RR.HH. o mediación.
6. Cuida tu autoestima y salud mental
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Incluso con un superior exigente, recuerda que tu valor no depende de cada crítica.
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Busca apoyo fuera del trabajo y técnicas para manejar estrés (respiración, pausa, planificación).
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